Por casualidad abrí el libro, como quien abre una ventana sin saber qué hay del otro lado. Por casualidad lo leí en una sentada, sin pausas, como si el tiempo se hubiera vuelto una materia dócil. Por casualidad —o no tanto— me encantó. Hay muchas formas de viajar, pero la lectura tiene algo de clandestino: uno se mueve sin moverse, atraviesa paisajes que no existen más que en la imaginación y, aun así, regresan con una nitidez incómoda. Italia, en este caso, no es un destino sino una forma de mirar. No hay postales ni promesas de verano perfecto; hay, en cambio, una familia que se muda durante tres meses, cargando niños, rutinas y una incomodidad que no termina de irse nunca. En el libro de Rachel Cusk no pasa gran cosa. Y sin embargo pasa todo. Lo cotidiano —comer pan blanco áspero, repetir el mismo queso de oveja, observar a los hijos pelear— se vuelve otra cosa, como si cada escena estuviera ligeramente desplazada de sí misma. Comer siempre lo mismo, dice sin decirlo, no empobrece l...
Primer acto: aparece un retrato de una hermosa adolescente sentada sosteniendo un libro, fondo oscuro enmarcado por una tela roja. Vestido amarillo, mirada serena. Inscripción: “V R de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana a los 15 años de su edad q habiendo entrado en la Corte del Virrey…” La obra aparece como referencia a retratos hechos de Sor Juana Inés de la Cruz en una ponencia de un diplomado de letras mexicanas. En dicha ponencia se refiere a la obra como del barroco circa 1666, anónimo. --- Jorge Sánchez Hernández "El examen de Juana Inés en 1666" ca 1980 Segundo acto: después de buscar en internet por un rato veo que la mencionada pintura aparece una y otra vez citada como obra del barroco, incluso el año se repite. Hay más de cien entradas con la pieza, es el primer resultado si se busca Juana Inés. Después de acercarme a la esquina derecha veo la rúbrica, no es anónima hay una firma: J. Sánchez. Pongo en el buscador “retrato J. Sánchez Sor J...