En esa constante lucha con la muerte, la obra de arte permanece; el nombre del creador se graba en la historia. Encuentra un lugar de sosiego donde nos reconcilia con el mundo al que pertenecemos. Dice PLatón que el ser humano tiene dos fecundidades, la del cuerpo y la del alma. Aquellos cuya fecundidad es la del cuerpo tienen hijos; aquellos cuya fecundidad mora en el alma alcanzan la inmortalidad en una obra de la inteligencia, y así nace el creador: el artista. Los hay que a través del pincel y el óleo crean imágenes que se vuelven universalmente reconocibles. Hay quienes a través de las palabras crean espacios y personajes que tienen tal fuerza que se imponen transformándose en reales. Los hay músicos, poetas, actores, bailarines, arquitectos. Están los que encontraron la fama y el éxito en vida, los que inmortalizaron su nombre y los que a pesar de no haber sido tan reconocidos han encontrado la manera de filtrar su talento y su obra hasta nuestros días. A...
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